
Me reconforta la idea de que los masistas crean que han llegado para no volverse a ir. Es una de las cosas entretenidas de todo esto.
La nueva élite boliviana es incapaz de entender que todo pasa y que su poder (aplastante ahora) durará lo que dura un pestañeo (a ellos les parecerá aún más breve, quizás a los que estemos al frente nos parezca más largo) y que, tarde lo que tarde, caeran como todos los demás que también llegaron para quedarse y de los que ya nadie se acuerda.
Sólo hay que sentarse en el portal de tu casa para ver, tarde o temprano, pasar el cortejo fúnebre de tu adversario.











